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ψ DeSieRTo Ξ DiGiTaL ψ

lunes 6 de marzo de 2006

Estupidez supina... Dios, qué cruz! v_vU

Bueno, pues ya estamos otra vez aquí para comentar las noticias que me parecen más relevantes... los que me leeis de vez en cuando, ya sabeis que para mí lo son especialmente si tienen que ver con la homosexualidad y el Partido Popular... ejem... ¬_¬U

Así que nada... hoy toca (los cojones xD) un artículo que he encontrado en el diario ABC de Córdoba, escrito por un tal Juan Manuel de Prada... menudo pájaro reaccionario está hecho el tío... sí señor, los del ABC siempre saben encontrar a lo "mejorcito" del panorama fascista español, y ésta no es una excepción.

En fin, qué le vamos a hacer... vamos allá con el "notición", que tiene miga el asunto:


ABC.es (edición Córdoba)
OPINIÓN
EDICIÓN IMPRESA - Colaboraciones

Padre y madre
Por JUAN MANUEL DE PRADA

Se van a sustituir en las inscripciones del Registro Civil los sustantivos «padre» y «madre» por un eufemismo que elimine la naturaleza dual de la filiación. Algunos pardillos han pensado que esta reforma semántica es una mera concesión grotesca a la corrección política. Sin embargo, se oculta detrás de ella una implacable operación de ingeniería social. Los ideólogos de género pretenden que entre hombres y mujeres sólo existe una banal diferencia fisiológica (subsanable, por lo demás, en el quirófano); y que, por tanto, cualquier otra peculiaridad psicológica o afectiva es un mero producto cultural que conviene erradicar. Así, sostienen que cada cual puede elegir sus preferencias sexuales, que de este modo ya no serían una inclinación inscrita en los genes, sino una mera opción que cada persona puede inventar, modelar, rectificar e intercambiar a su antojo. Las diferencias entre los dos sexos se convierten en convenciones elaboradas por una cultura represora contra la que cualquier persona puede -y debe- rebelarse, adscribiéndose al «género» que le pete: heterosexual, homosexual, bisexual o cualquier otra variante que se le pase por el caletre.

Comentario: Bueno, pues ya puestos a cambiar cosas en el quirófano, ¿se podrá subsanar la estupidez y la estulticia? Vamos... yo creo que si se pudiera, a lo mejor le harían un gran favor al señor De Prada, porque por lo visto, le hace falta operarse con urgencia, según los comentarios que hace. Mire usted, buen caballero... si la inclinación sexual fuera realmente una "mera opción que cada persona puede inventar, modelar, rectificar e intercambiar a su antojo", como comenta... ¿cree realmente que habría alguien que la eligiera? Me parece a mí que se tendría que ser una persona bastante imbécil para elegir la vía más difícil, cuando lo más cómodo para cualquiera es seguir la "norma general" y tener mujer e hijos y vivir felices y comer perdices. Le puedo asegurar que, aunque no me sienta especialmente orgulloso de ello (como no estoy orgulloso de ser moreno, o tener uñas en los dedos de los pies, puesto que eso son también gilipolleces, puesto que se nace con ello y tampoco se elige), no me avergüenzo ni mucho menos de ser homosexual y es algo que defiendo a mucha honra si se me plantea la situación; ahora bien, puede usted estar seguro que si hubiera podido elegir, lo mismo me lo habría pensado, más que nada, por ser práctico: hubiera sido para mí muchísimo más fácil la adolescencia y parte de la madurez si no hubiera estado cohibido por gente homófoba y reaccionaria como usted, que son los responsables de muchos de los problemas de esta sociedad. Y le digo más... si fuese verdad que cada uno elige ser lo que quiere (que ya le digo yo que no, pero bueno...), ¿se puede saber a usted qué coño le importa? ¿Se cree con poder de palabra para insultar las opciones que cada uno elija libremente sin molestar a los demás? ¿Es que acaso lo van a obligar a usted a contraer matrimonio con alguien de su mismo sexo, o qué? ¿Sabe que un rechazo frontal contra algo, como el que usted profesa hacia la homosexualidad, puede en realidad esconder una secreta afinidad con el asunto en cuestión? Y hasta aquí puedo leer...


No se requiere una inteligencia privilegiada para intuir la operación de ingeniería social que se oculta detrás de tan estrafalario derecho a «inventarse» a uno mismo. Feminidad y masculinidad se convierten en entidades automáticamente perseguibles. Se niega la existencia del instinto materno; también, por supuesto, la posibilidad de que los afectos que un padre y una madre entablan con sus hijos sean diversos. La familia tradicional se convierte ipso facto en una forma de organización social obsoleta, de un estatismo indeseable; las relaciones naturales surgidas en su seno, entre las que la filiación ocupa un lugar primordial, deben ser combatidas. Y es que la filiación no se elige: presupone un padre y una madre que no son aleatorios, sino establecidos por un acto procreador. Padre y madre son expresiones inequívocas de la realidad dual del ser humano; dualidad que la ideología de género aspira a destruir. Para ello, se presenta en primer lugar el matrimonio como una unión de carácter puramente contractual, configurable, modificable y rescindible a gusto de los cónyuges (que ya no habrán de ser nunca más marido y mujer). Los ideólogos de género saben que la familia con padre y madre infunde a los hijos la noción -tan natural, por lo demás- de que hombres y mujeres somos diferentes; para borrar esta noción del disco duro de las nuevas generaciones, la ideología de género ha habilitado un sofisma tan burdo como eufónico: «Diferencia significa desigualdad». Al anular las diferencias -nos venden-, al evitar que padres y madres se comporten como tales, instauraremos una idílica sociedad igualitaria.

Comentario: Tampoco se requiere una inteligencia privilegiada para darse cuenta que contra este párrafo abarrotado de payasadas y sandeces, no sé... es que poco más se me ocurre que pueda dejarlo en un ridículo y en una evidencia mayores de lo que ya se ha ocupado usted mismo en quedar delante del público que lea su artículo. Hace usted el trabajo por mí, señor De Prada... qué agonía... debería ser más generoso. No obstante, diré que sí, efectivamente hombres y mujeres, salvo por los atributos físicos destinados a la procreación (y al placer también, qué escándalo, por dios), somos iguales. ¿Que cada uno tiene sus particularidades ligadas al sexo al que pertenece? Efectivamente... que yo sepa, los hombres (o, por lo menos, en su mayoría) no van por ahí maquillados ni retocándose el "look" en los espejos ni le dan de mamar a sus hijos, igual que las mujeres (también en su mayoría) no cuentan como gallitos sus peleas ni sus escarceos amorosos, ni son ellas las que ponen la "semillita" en el cuerpo de su pareja. Pero es que me parece a mí que la igualdad entre sexos no va por ahí, como usted quiere hacer ver para ridiculizar al Gobierno y no sé a quién más, caballero. La igualdad se refiere a una igualdad social, no genética, ni puramente sexual, ni psico-emocional. Pero ya veo que, o bien su mente no da para más (caso en el que estaría disculpado, pues no es una "mera opción que usted haya inventado, modelado, rectificado e intercambiado a su antojo" el ser imbécil), o bien lo hace con maldad y alevosía, intentando tergiversar las palabras de sus "enemigos" de izquierdas (caso en el que también estaría usted disculpado, porque repito que no es una "mera opción que usted haya inventado, modelado, rectificado e intercambiado a su antojo" el ser imbécil; eso sí, los tontos con mala leche son los peores, yo no digo nada...).


Desde el momento en que la multiforme inclinación sexual del individuo se antepone sobre su dualidad biológica, ya no tiene demasiado sentido sostener la división entre hombres y mujeres, mucho menos entre padres y madres. Seamos todos progenitores (A y B y C y D y los que hagan falta), fundidos en la amalgama diseñada por la ideología de género, que no pretende -aunque así lo pregone, para disfrazar sus fines aberrantes- la promoción de la mujer, sino la anulación de lo femenino y lo masculino como expresiones de la naturaleza humana. Esta desnaturalización comienza a consagrarse a través del lenguaje, mediante el cual se designa y se conforma, se moldea y manipula la realidad. De ahí estas reformas semánticas, que algunos ilusos despachan con chascarrillos, pensando que sólo obedecen a un ridículo prurito de corrección política. Pero no, queridos pardillos: son el primer paso para indiferenciar a los seres humanos, para sovietizar y uniformizar los afectos, para otorgar carta de naturaleza a la anomalía, sobre la que esperan construir su nuevo «mundo feliz».

Comentario: El único pardillo que vive en un "mundo feliz", creo yo desde mi humilde opinión, que es usted, con tanta tontería que suelta por la boca (o por los dedos, dado el caso). Ya que se confiesa usted católico y comulga con las ideas de su iglesia, tenga en cuenta que, como dijo Voltaire, "la religión mal entendida es una fiebre que puede terminar en delirio" (tenga cuidado y no siga delirando, caballero). Por cierto, que veo también que se empeña continuamente en utilizar las expresiones "operación de ingeniería social" e "ideología de género" como en un intento de designar así a sus oponentes y no sé por qué, pero me deja cierto regusto como a aquello de "conspiración judeo-masónica" y cosas por el estilo, frases muy del estilo de su amiguito el "generalillo pakito". Respecto a lo de ser todos progenitores en amalgama... la verdad... no sé qué clase de fantasías sexuales orgiásticas se monta en su cabeza (ni quiero saberlas, dios me libre), pero desde luego, le puedo asegurar (y apostaría la cabeza sin miedo alguno a perderla) que no corresponde para nada con el sentir de la inmensa mayoría de quien proclama igualdad de sexos (repito socialmente, que no en más sentidos, por más que usted se empeñe en decir lo contrario); así que ahórrese su discurso panfletario "PePero", basado en infundir miedo y rechazo a través de mentiras y falsedades varias. Nadie tiene aquí ningún tipo de fin aberrante de desproveer a hombre y a la mujer de su masculinidad o feminidad ni de dotarlos con cualidades andróginas, señor De Prada, en serio, créame. Lo que se pretende es la no-discriminación de unos ni de otros en ningún sentido; que si una familia está compuesta por dos padres, por dos madres, o por padre y madre, se les permita igualmente el poder criar a sus hijos con cariño, respeto y libertad; lo cual no va a hacer que en ningún caso se elimine la noción de lo masculino y lo femenino (por cierto, yo nací de dos padres heterosexuales y eso no me ha cambiado), puesto que, que yo sepa, los maricones y las bolleras no viven en un mundo a parte donde sólo existen ellos, sus hijos tienen compañeros de colegio, de instituto, de facultad, de trabajo... y en la diversidad es precisamente donde se encuentra la maravilla que es la naturaleza y la sociedad humana. Diversidad que, sin embargo, y aun a riesgo de perder parte de sí misma, creo que estaría infinitamente agradecida de prescindir de la "ayuda" que usted pretende darle.


En fin... y como conclusión de todo esto, sólo una frase que le viene al pelo a mi "amigo" Juan Manuel: "cree el ladrón, que todo el mundo es de su misma condición".

PD.
Por supuesto, que quede bien claro que en ningún momento mi ánimo ha sido el de ofender al Sr. Juan Manuel de Prada. Sólo vierto aquí opiniones personales y valoraciones subjetivas sin intención alguna de manchar la imagen que este caballero pueda tener (sea la que sea).