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miércoles 22 de junio de 2005

Los padres de los gays son...

Un padre hostil, violento, alcohólico o distante y una madre sobreprotectora más con los niños que con las niñas, fría, necesitada de afecto, emocionalmente vacía para sus hijas lesbianas, fabrican en un dos por tres un maricón en toda regla, según Aquilino Polaino, catedrático de Psicopatología que el PP fue a buscar a la Universidad San Pablo-CEU para que explicara a sus señorías en el Senado por qué no pueden contraer matrimonio tales anormales.

Con estas indicaciones de Polaino ya pueden los gays de la plataforma del PP empezar a investigar cuánto monstruo de esta marca tiene un cargo público en el PP para erradicarlos o erradicarlas con prontitud.


El respetable cerdo enfrascado en una de sus conferencias

No en vano este ejemplo de hombre de ciencia -hace 15 años que la Organización Mundial de la Salud sacó la homosexualidad de su lista de enfermedades- fue aplaudido por el portavoz del PP, Agustín Conde, tan satisfecho de que los maricones, ya sean de derechas o de izquierdas, vengan de padres y madres tan indeseables.

Y toda esa radiografía de la anormalidad la ha pergeñado Aquilino por su actitud humanitaria de buen cristiano que le llevó a atender caritativamente a unos niños que son tan anormales, según Aquilino, que rehúsan los juegos violentos, miren qué pena, además de carecer de destreza de machotes para deportes violentos y mostrar incapacidad para defenderse, que es lo que les impide darle una patada en los mismísimos a un ignorante fundamentalista como este Aquilino que ejerce una cátedra en una Universidad española.

Porque ése es uno de los problemas graves que no deberían ignorar los padres que decidan llevar a sus hijos a estudiar al CEU, con qué tipo de profesores pueden encontrarse allí.

Pero hay otro problema: El PP lleva a las tribunas de la democracia a un fundamentalista como el tal Polaino para que la intransigencia sustituya a la ciencia. Ésa es su pedagogía.

Tod@s los que querais escribirle una "amistosa" carta al Sr. Polaino (aunque de señor el tío ese no tiene ni la sombra), podeis hacerlo a la siguiente dirección de e-mail:
Y si lo que quereis es dirigir una carta directamente al respetable cerdo, podeis hacerlo a la atención de Aquilino Polaino Lorente, en la siguiente dirección:

Universidad San Pablo-CEU
Facultad de Humanidades y CC. de la Comunicación
Departamento de Psicología
Campus Universitario de Moncloa
Paseo de Juan XIII, nº 8
28003 Madrid

2 están perdíos :

oserlaj dijo...

Pero vamos a ver, ¿tú crees que alguien que tiene la lacra de llamarse Aquilino Polaino pudo tener una infancia normal? No hay más que ver la cara de vieja sádica que tiene. Ojalá todos ignoremos a semejante pseudohumano y se vaya a decir sus tonterías al confesionario de su barrio.

Anónimo dijo...

Mafalda dice:

Hola, hace tiempo que entro en tu blog porque me siento solidaria con vuestra causa, que creo que es la de todos. Pienso que aún me falta mucho por evolucionar, porque, aunque quede bien decir que se tiene, yo no tengo ningún amigo gay.

Pero soy feminista, y eso, inevitablemente, me lleva a entender vuestra situación y a ver la injusticia de la derecha y de los obispos para con gays y lesbianas.

Reflexionando sobre este tema he llegado a dos conclusiones que quisiera compartir/contrastar:

A) El origen de esta revuelta no es la absurda polémica sobre la palabra "matrimonio" (un esencialismo como otro cualquiera), ni siquiera el tema de las adopciones (que a ver desde cúando le interesan los niños, y las niñas, a los obispos). El origen es que ven el final del negocio.

Me explico, hoy en día los matrimonios civiles son un 50% del total. Si gays y lesbianas se casan por lo civil, el matrimonio por la Iglesia pasará a ser marginal. Y si una pareja no se casa por la Iglesia, no bautiza a sus hijos, no comulgan no se confirman ni se hacen funerales. Fin de la clientela. ¡¡Horror!!

B) La segunda conclusión es que, sean de las creencias que sean, las mujeres jóvenes siempre son más receptivas a la causa gay-lesbiana que los varones. Porque los varones no es que sufran de homofobia, sufren de falo-fobia. Es oír hablar de homosexuales y yo creo que se les encoje el ojete. Eso sí, a esos mismos varones les encantan las películas porno que incluyen lésbicos.

Entonces, digo yo, ¿quién dedide el imaginario sexual colectivo?, ¿por qué dos chicas juntas son algo erótico y dos chicos juntos algo inimaginable?

Gracias y perdón por la extensión.